¿Por qué el cielo de noche es oscuro?
Parece una pregunta de niños, pero desconcertó a astrónomos durante siglos y esconde una pista sobre el origen del universo.
Elena Sanz
3 min de lectura
Si el universo fuera infinito y estuviera lleno de estrellas por todas partes, cualquier línea de visión terminaría, tarde o temprano, en la superficie de una estrella. El cielo nocturno debería brillar como la superficie del Sol. Esta es la paradoja de Olbers, formulada en el siglo XIX, aunque otros pensadores ya se la habían planteado antes. Durante décadas se propusieron explicaciones: polvo que absorbe la luz, un universo con un número finito de estrellas. Ninguna funcionaba del todo. El polvo, por ejemplo, terminaría calentándose y brillando también. La solución llegó con la cosmología moderna: el universo tiene una edad finita, y la luz de las estrellas más lejanas simplemente no ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros. Además, el universo se expande, lo que estira la luz y la desplaza hacia el rojo, debilitándola. Parte de esa luz antigua sigue ahí, convertida en microondas: es el fondo cósmico de microondas. Así que la próxima vez que mires al cielo por la noche, recuerda: esa oscuridad es una de las pruebas más sencillas de que el universo tuvo un principio.
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