El primer “bug” de la historia fue una polilla
En 1947 un equipo de Harvard encontró un insecto atrapado en un ordenador. Lo pegaron en el cuaderno de registro.
Clara Ruiz
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El 9 de septiembre de 1947, el equipo que operaba el Harvard Mark II, un ordenador electromecánico del tamaño de una habitación, detectó un fallo en uno de sus relés. Tras buscar durante un buen rato, encontraron al culpable: una polilla atrapada entre los contactos. Con toda la seriedad del mundo, la retiraron con pinzas y la pegaron con cinta adhesiva en el cuaderno de registro. Junto a ella escribieron: “Primer caso real de un bicho encontrado”. La leyenda dice que Grace Hopper inventó ahí la palabra “bug”. No es exacto: los ingenieros llevaban décadas llamando “bugs” a los fallos técnicos, incluso Edison lo hacía en sus cartas. Lo que sí es cierto es que aquella página se conserva hoy en el Museo Nacional de Historia Americana, y que la broma del equipo consolidó una expresión que todos los programadores usamos a diario.